Dicen ella sueña despierta desde los
18..
La mirada perdida, la
garganta seca, ojos llorosos... Le arden las noches y le escuecen las
heridas, pesa lo falso, agobia todo mas que el nada, ama lo prohibido,
le excita lo prohibido, muerde las tardes, y se fuma lo verde y lo
marrón. Odia que la controlen, que le digan lo que tiene que hacer, odia
esperar, pero le gusta que le esperen, ríe, con ganas, y sin ellas
también. No se equivoca casi nunca, aunque tal vez se equivoca casi
siempre, mira por la ventana, escribe en su papel mojado, con las manos
frías y ese lápiz casi sin punta, y expresando en ese cacho de alma
hecha papel, lo que siente, madurar con los daños, no con los años.

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